El salami guisado es una preparación rápida y económica que combina salami dorado con una salsa criolla de tomate, cebolla, ají cubanela, ajo y cilantro. Es una opción práctica para esos días en los que quieres cocinar algo sabroso sin pasar demasiado tiempo en la cocina.
Puede servirse en el desayuno con mangú o víveres hervidos, pero también funciona para el almuerzo o la cena acompañado de arroz blanco, tostones, domplines o pan. En esta receta aprenderás a preparar una salsa con buena consistencia y a controlar la sal para obtener un guiso equilibrado.

Salami guisado
Ingredientes
Utensilios
Preparación
- orta el salami en ruedas, medias lunas o cubos de tamaño uniforme.
- Calienta el aceite en una sartén amplia o caldero a fuego medio.
- Agrega el salami y cocínalo durante 3 a 5 minutos, removiendo ocasionalmente, hasta que esté ligeramente dorado.
- Incorpora la cebolla, el ají cubanela y el ajo. Sofríe durante 2 a 3 minutos, hasta que los vegetales comiencen a ablandarse.
- Añade la pasta de tomate, la salsa de tomate, el orégano, la pimienta y la salsa inglesa, si decides utilizarla. Mezcla hasta cubrir bien el salami.
- Agrega el agua. Si utilizarás papas, incorpóralas en este momento y añade un poco más de agua cuando sea necesario.
- Cocina a fuego medio-bajo durante 8 a 10 minutos, removiendo ocasionalmente, hasta que la salsa espese ligeramente. Si agregaste papas, continúa la cocción hasta que estén blandas.
- Añade el maíz o las aceitunas, si los utilizarás, y cocina durante 2 minutos adicionales.
- Prueba el guiso antes de añadir sal, porque el salami ya contiene una cantidad considerable. Incorpora el cilantro y el vinagre o limón al final.
- Retira del fuego y sirve caliente.
Notas
Cómo preparar un salami guisado con más sabor
El primer paso para conseguir un guiso sabroso es dorar el salami antes de incorporar los vegetales y la salsa. Este proceso mejora su textura y deja en la sartén parte de su sabor, que luego se integra con la cebolla, el ají y el tomate.
No es necesario utilizar demasiado aceite porque el salami libera parte de su propia grasa durante la cocción. Si notas una cantidad excesiva, puedes retirar una parte antes de agregar los demás ingredientes.
Cómo controlar la cantidad de sal
El salami, la salsa de tomate, las aceitunas y la salsa inglesa pueden contener bastante sodio. Por esa razón, no agregues sal al comienzo de la preparación.
Prueba el guiso cuando la salsa esté casi terminada y añade sal solamente si realmente hace falta. También puedes equilibrar el sabor con unas gotas de limón o vinagre al finalizar la cocción.
Cómo conseguir una salsa con buena consistencia
Agrega el agua poco a poco y cocina el guiso destapado a fuego medio-bajo. La salsa debe cubrir el salami sin quedar demasiado líquida.
Si la salsa se espesa antes de que los vegetales estén cocidos, incorpora una pequeña cantidad adicional de agua o caldo. Si queda muy líquida, déjala cocinar destapada durante algunos minutos más.
Variaciones que puedes preparar
Puedes añadir papas cortadas en cubos pequeños para convertir el guiso en una comida más abundante. En ese caso, utiliza suficiente líquido y cocina hasta que las papas estén completamente blandas.
También puedes incorporar maíz dulce, aceitunas o un poco de picante. Estas opciones deben utilizarse con moderación para que no oculten el sabor del sofrito y el tomate.
Cómo conservar el salami guisado
Deja enfriar las sobras y guárdalas en un recipiente cerrado dentro del refrigerador por un máximo de tres días. No mantengas el guiso a temperatura ambiente durante más de dos horas.
Para recalentarlo, coloca solamente la cantidad que vayas a consumir en una sartén o en el microondas. Si la salsa está muy espesa, añade una cucharada de agua y calienta hasta que toda la preparación esté bien caliente.
Otras recetas que puedes preparar
Puedes acompañar este guiso con domplines caseros o servirlo como complemento de un mangú dominicano con los tres golpes.
Para darle más sabor a tus guisos y carnes, también puedes preparar nuestro sazón dominicano casero.