Ingredientes
Utensilios
Preparación
- Precalienta el horno a 180 °C o 350 °F.
- Hierve abundante agua en una olla. Cocina la pasta siguiendo las indicaciones del paquete hasta que quede al dente.
- Escurre la pasta y coloca las láminas separadas sobre una bandeja o paño limpio para evitar que se peguen. Si utilizas pasta que no requiere cocción previa, omite este paso.
- Calienta el aceite en una sartén amplia a fuego medio. Agrega la cebolla, el ají cubanela y el ajo. Sofríe durante 2 a 3 minutos.
- Incorpora la carne molida. Cocina mientras la separas con la cuchara hasta que pierda el color rosado y alcance una temperatura interna de 71 °C.
- Agrega la salsa de tomate, la pasta de tomate, el orégano, la sal, la pimienta, el sazón completo y el agua o caldo.
- Cocina a fuego medio-bajo durante 15 a 20 minutos, removiendo ocasionalmente. La salsa debe quedar jugosa y espesa, pero no seca.
- Engrasa la fuente para horno y distribuye una capa fina de salsa de carne en el fondo.
- Coloca una capa de pasta, seguida de salsa de carne, salsa bechamel y queso mozzarella.
- Repite las capas hasta utilizar los ingredientes. Termina con bechamel, mozzarella y queso parmesano.
- Cubre la fuente con papel de aluminio, procurando que no toque directamente el queso.
- Hornea cubierta durante 20 minutos. Retira el papel y hornea de 10 a 15 minutos adicionales, hasta que el queso esté derretido y ligeramente dorado.
- Retira la lasaña del horno y déjala reposar durante 15 minutos antes de cortarla. Este descanso ayuda a que las capas mantengan su forma.
- Divide en ocho porciones y sirve caliente.
Notas
Revisa las instrucciones del paquete, porque algunas pastas para lasaña no necesitan hervirse.
No cocines demasiado las láminas; continuarán ablandándose dentro del horno.
La salsa de carne debe conservar suficiente humedad para que la lasaña no quede seca.
No agregues una cantidad excesiva de relleno entre las capas porque puede provocar que se desarmen.
El reposo después del horneado es necesario para obtener porciones más firmes.
Refrigera las sobras dentro de las dos horas posteriores a la preparación y consúmelas en un máximo de cuatro días.
También puedes congelar porciones individuales bien protegidas durante un máximo de dos meses.
