Ingredientes
Utensilios
Preparación
Preparar la base
- Tritura las galletas hasta obtener migas finas y uniformes.
- Agrega la mantequilla derretida y mezcla hasta que todas las migas estén ligeramente húmedas.
- Coloca la mezcla en el fondo de un molde desmontable de ocho pulgadas.
- Presiona firmemente con el fondo de un vaso hasta formar una capa compacta y uniforme.
- Refrigera la base durante 20 minutos mientras preparas el relleno.
Preparar el relleno
- Coloca la gelatina sin sabor en un recipiente pequeño, agrega el agua y déjala hidratar durante cinco minutos.
- Calienta la gelatina durante algunos segundos en el microondas o al baño María hasta que se disuelva. No permitas que hierva. Déjala enfriar ligeramente.
- Bate el queso crema a temperatura ambiente hasta que esté suave y sin grumos.
- Agrega la leche condensada y la vainilla. Continúa batiendo hasta integrar.
- Incorpora la pulpa de chinola colada y mezcla hasta conseguir un color uniforme.
- Agrega dos cucharadas de la mezcla de queso a la gelatina disuelta y mezcla. Luego incorpora esta preparación al resto del relleno mientras bates suavemente.
- En otro recipiente, bate la crema bien fría hasta formar picos suaves.
- Incorpora la crema batida a la mezcla de queso mediante movimientos envolventes para conservar su volumen.
Montar y refrigerar
- Vierte el relleno sobre la base de galletas y alisa la superficie con una espátula.
- Cubre el molde y refrigera durante un mínimo de cinco horas, preferiblemente durante toda la noche.
Preparar la cobertura
- Coloca la pulpa de chinola y el azúcar en una cacerola pequeña.
- Cocina a fuego bajo durante aproximadamente cinco minutos, removiendo ocasionalmente, hasta que espese ligeramente.
- Retira la cobertura del fuego y déjala enfriar completamente.
- Cuando el cheesecake esté firme, distribuye la cobertura fría sobre la superficie.
- Desmolda cuidadosamente y corta las porciones con un cuchillo limpio.
Notas
El queso crema debe estar a temperatura ambiente para evitar grumos, pero la crema para batir debe permanecer bien fría.
La gelatina no debe hervir porque puede perder parte de su capacidad para cuajar.
Incorporar primero una pequeña cantidad del relleno a la gelatina ayuda a equilibrar las temperaturas y evita que se formen hilos o grumos.
La cobertura debe estar completamente fría antes de colocarla sobre el cheesecake.
Para obtener cortes más limpios, refrigera el postre durante toda la noche y limpia el cuchillo después de cada porción.
Conserva el cheesecake refrigerado y consúmelo en un máximo de cuatro días.
