Ingredientes
Utensilios
Preparación
- Corta los extremos de la yuca y divídela en trozos manejables. Retira completamente la cáscara marrón y la capa rosada que se encuentra debajo.
- Lava la yuca ya pelada con agua potable. Sécala y retira cualquier parte oscura, fibrosa o deteriorada.
- Ralla la yuca utilizando el lado fino del rallador. También puedes procesarla en pulsaciones cortas, procurando que conserve una textura rallada y no se convierta en líquido.
- Coloca la yuca rallada en un recipiente. Añade el huevo, el azúcar, la sal, el anís y la mantequilla derretida. Mezcla hasta obtener una masa húmeda y manejable.
- Comprueba la consistencia. Si la mezcla está excesivamente seca, agrega la leche de una cucharada a la vez. Si está demasiado líquida, presiónala ligeramente para retirar parte de la humedad.
- Calienta aproximadamente 3 centímetros de aceite en una sartén profunda a fuego medio. El aceite debe alcanzar entre 170 y 175 °C.
- Toma porciones de la mezcla con una cuchara y dales forma redonda o ligeramente alargada. No prepares arepitas demasiado gruesas porque tardarán más en cocinarse en el centro.
- Coloca cuidadosamente varias arepitas en el aceite, sin llenar demasiado la sartén. Fríelas durante 3 o 4 minutos por cada lado, hasta que estén bien doradas.
- Retira las arepitas con una espátula o pinzas y colócalas sobre papel absorbente. Verifica la primera: el centro debe estar completamente cocido, suave y sin masa cruda.
- Continúa friendo el resto en varias tandas, permitiendo que el aceite recupere la temperatura entre cada una. Sírvelas calientes.
Notas
La yuca no debe probarse cruda. Debe pelarse correctamente y cocinarse completamente antes de consumirla.
Utiliza yuca firme, blanca y sin olor desagradable. Descarta las piezas que tengan áreas extensas oscuras, textura viscosa o señales de deterioro.
Agrega la leche solamente si la mezcla está demasiado seca. Una masa excesivamente líquida puede deshacerse dentro del aceite.
Mantén el aceite entre 170 y 175 °C. Si está demasiado caliente, las arepitas se dorarán antes de cocinarse por dentro; si está frío, absorberán más grasa.
No llenes demasiado la sartén y nunca agregues agua cerca del aceite caliente.
Guarda las sobras en un recipiente cerrado dentro del refrigerador durante un máximo de 3 días. Recaliéntalas en horno o freidora de aire para recuperar parte de su textura crujiente.
