
Conservar bien los alimentos ayuda a aprovechar la compra y reducir desperdicios. No se trata de guardarlo todo en la nevera: importa la temperatura, el recipiente y el tiempo que pasa antes de refrigerar.
1. Revisa la temperatura de la nevera
Mantén la nevera a 4 °C o menos y el congelador a −18 °C. Un termómetro para refrigerador permite comprobar la temperatura real; el número de la perilla no siempre indica grados.
Evita llenar los estantes hasta bloquear la circulación del aire frío.
2. Guarda las sobras sin esperar a que se enfríen por completo
Refrigera los alimentos perecederos dentro de las dos horas siguientes a su preparación. Si el ambiente supera aproximadamente los 32 °C, reduce ese tiempo a una hora.
Para enfriar un sancocho o un guiso, repártelo en recipientes pequeños y poco profundos. No dejes la olla completa durante horas sobre la estufa esperando que se enfríe.
3. Separa los alimentos crudos de los preparados
Guarda carnes, pollo y pescado crudos en recipientes cerrados, en la parte inferior de la nevera. Así evitas que sus líquidos caigan sobre frutas, vegetales o comida lista para consumir.
Usa utensilios limpios y lava las superficies después de manipular alimentos crudos.
4. Organiza lo que debes consumir primero
Coloca delante los alimentos que necesitan utilizarse antes. Revisa las indicaciones del envase y escribe la fecha de preparación en los recipientes de comida casera.
Puedes reservar un pequeño espacio identificado como “Usar primero”. Antes de cocinar o comprar, revisa ese espacio para planificar lo que vas a preparar.
5. Cuida las frutas y los vegetales
Mantén refrigerados los productos perecederos, como lechugas y hierbas frescas. Lava las frutas y los vegetales bajo agua corriente antes de prepararlos; no utilices jabón ni detergente.
Una vez cortados o pelados, refrigéralos en recipientes limpios. Si el producto viene marcado como “listo para consumir” o “prelavado”, sigue las instrucciones del paquete.
6. Congela en porciones
Si preparaste más comida de la que necesitas, divide lo que vas a congelar en porciones individuales o familiares. Identifica cada recipiente con el nombre y la fecha.
Por ejemplo, guardar un guiso en dos recipientes pequeños permite descongelar solamente la cantidad que necesitas.
Descongela en la nevera, no sobre la encimera.
Errores que conviene evitar
- Dejar comida perecedera fuera de la nevera durante varias horas.
- Guardar una olla grande sin dividir su contenido para enfriarlo rápidamente.
- Mezclar alimentos crudos con comida lista para comer.
- Confiar únicamente en el olor o la apariencia para decidir si un alimento es seguro.
- Pensar que congelar o recalentar corrige una conservación inadecuada.
Una rutina sencilla para desperdiciar menos
Antes de hacer la compra, revisa la nevera y anota qué tienes disponible. Organiza las comidas alrededor de esos ingredientes y compra cantidades que puedas aprovechar.
Conservar correctamente ayuda, pero no permite alargar indefinidamente la vida de un alimento. Si desconoces cuánto tiempo estuvo sin refrigeración o tienes dudas sobre su seguridad, no lo pruebes para comprobarlo.
Fuentes de consulta: Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA), “¿Está almacenando los alimentos en forma segura?” y “Frutas y verduras frescas: Cómo seleccionarlas y servirlas de forma segura”.